Transcrevo a postagem de Eduardo Lopez Herrero, de 15/07/2007, na lista cursogo <cursogo@gruposyahoo.com.ar>. Interessante e instrutiva.
Hace un par de semanas me invitaron a la ceremonia (y posterior banquete) de entrega de premios del Kisei. Había muchos conocidos míos de diversas épocas y también algunos famosos, entre ellos Yoda Norimoto, imponente y búdico como siempre en su kimono y rodeado de una espesa comitiva. En eso descubrí a su maestro, Ando, y lo saludé comentándole que siempre recordaba una visita que había hecho a su casa (que también es escuela) en mi primer viaje a Japón. En esa ocasión había jugado con Yoda, entonces un muy joven 4 dan en vertiginoso ascenso, y Ando me preguntó si lo había saludado. Le contesté que no, en parte debido a la espesa comitiva y en parte a que dudaba que se acordara de mí. Habían pasado 27 años. Ando me llevó de la oreja y llegamos frente a Yoda. Me relojeó un par de segundos y de pronto se le iluminó el semblante: “Aah, sí, me jugaste el niken takagakari seguido de tsuke en san-san ¡y yo di atari del lado equivocado!” . Entonces me tocó a mí hacer una pausa de dos segundos, pero para salir del estupor, y le pregunté: “¿Y yo…, castigué el error?” “Sí, pero al final me las arreglé para ganar la partida”.

